Sin duda, el tipo que creo el asiento es un genio. Bueno, a decir verdad, es un genio el primer cavernícola que se sentó en una roca, o el suelo, y dijo… “Mierda que es cómoda esta cuestión”. Pero no crean que soy yo el que considera los asientos como verdaderas obras maestras (ya que para mi, las camas es LA CREACION de la historia del hombre), si no que son las personas que en las micros o en el metro son desesperadas por un asiento. (si, otra vez este tipo habla de las micros…)
Son muchos factores los que juegan cuando se decide sentar en la micro. Primero, cuando la micro va vacía, uno sube y siente ganas de llorar, ya que tienes a disposición decenas de asientos donde elegir. Si estas cagao de frío, te sientas donde da el sol, pero si es verano, la gente se pelea los asientos a la sombra, incluso en los que da el sol ni se sientan. Pero también tienes que verlo, creo yo, de manera estratégica la elección del asiento. Si te sientas muy cerca del chofer, veras que cuando la micro se comience a llenar, y dentro de 5 minutos, le tendrás que ceder el asiento a un abuelo o embarazada (vamos!, si a nadie le gusta ceder el asiento, aunque me obligo a hacerlo cuando corresponde). Así que tienes que elegir bien, y eso es nunca cerca de una puerta, y al lado de la ventana, ya que pasillo siempre son los mas perjudicados. Excepto en el caso que te toque un dormilón al lado tuyo, ya que cuando quieres bajarte, tienes que poco menos pegarle un pape para que despierte el wn(a). Y te vas todo el camino sentado, leyendo el diario, estudiando o simplemente viendo y analizando lo que sucede a tu alrededor.
Otra cosa muy diferente es cuando la micro va llena, y es aquí cuando me rió un poco de lo que sucede. Imagínense una micro totalmente llena, con gente hasta en el techo. Todos recién despertando en la mañana y solo quieres dormir un poco. Se desocupa un asiento y paaamm!!!!… el tiempo se relentiza (como Matrix), y en ese periodo de tiempo piensas todas las variables que influyen en obtener el asiento. Primero, lo visualizas, lo contemplas, y te cae un lagrima, después, miras a tu alrededor e identificas a los posibles candidatos que compiten contigo y están pensando lo mismo que tu. Pero el chileno es tímido y espera a quien da la primera señal de ir a sentarse… y ahí tu tienes que ser avispao, tienes que adelantarte y care palo sentarte no mas, no hay otra opción. Veras que sentirás el sabor de la victoria y podrás hacer lo que querías hacer… dormir.
En el metro es otra cosa. El metro ahora es la jungla misma (no por que sea un mal servicio, ya que el metro es un excelente servicio, y no es globo para soportar a tanta gente). En el metro yo no tomo asiento, o si no después no me puedo bajar. Pero saliéndome un poco del tema, las cosas que suceden en el metro son un chiste. Consejo, nunca te pongas en el pilar del medio en horas punta, ya que veras como la masa te tira hacia atrás y no podrás salir, siempre colócate en los extremos de la puerta, así podrás salir mas despejado. Si te sientas en el metro, hacelo cuando viajas largas distancias, si no, estar perdido. Además, la gente es optimista, el metro va lleno, e igual se intentan subir como sea… en serio, incluso hacen verdaderas aplanadoras con la gente para poder entrar. Y comienzan las peleas, “No empuje pue; Cuidado que me pisa; Sácate la mochila po cabro de mierda”… en verdad el metro es un caos. “No traspase la línea amarilla del anden”… y adivina que hace la gente, se pone al borde del precipicio por que considera que así se asegura la subida al metro. Y ya me imagino si hay un accidente de que una persona se callo a los rieles del metro por que no respeto la línea amarilla, los titulares dirán “Negligencia del Metro”… parece que la negligencia es de la persona creo yo. “Deje bajar antes de subir”… y la gente que hace, se sube como animales sin importarle las personas que desean abandonar ese antro sin oxigeno. Pero en verdad, felicito a la gente que espera el metro en Los Heores, ya que siempre repeta a la gente que se quiere bajar.
Bueno, son las cosas de nuestra sociedad y nuestro sistema de transporte, que ocupa 10 de cada 9 post (?) que escriben los blogs en chile. Saludos, suerte y mas suerte.
¿Y que hago aquí?… si dije que volvería en julio… Bueno, no aguante no mas. Es que las ganas de escribir alguna tontera me superan. Además, este espacio se echa demasiado de menos (por parte mía), aunque ustedes no lo crean. Bueno, antes que todo, darle las gracias a todos por el apoyo y los saludos que dejaron en mi ultimo post de despedida, en verdad, muchas gracias a todos, incluso a los que comentan para decirme que critico mucho, o que soy un verdadero imbécil (el post
1.- Hace algunas semanas, iba yo en el Transbuey, de lo mas bien, tipo 7 de la tarde, cuando se sube a la micro un tipo algo viejo, pasado en copas, ya que su aliento lo delataba de aquí a China. Por mi parte, deseaba matarlo al tipo por que me tenia el rostro lleno de aroma a vino. Pero como el tonto de Cp. Futuro es paciente, me trate de alejar un poco. Incluso sentí de mi parte discriminación hacia el viejo por ser como era… algo que trate de no sentir por que no me gusta discriminar. Pero cuando íbamos en la mitad de la avenida Pajaritos, el viejo como que le dio un ‘taldo’ y se movió a la penúltima puerta del bus y empezó a hablar, dijo “¿Que opinan ustedes sobre que los micreros estén exigiendo casi $500,000 de sueldo, mientras otras personas tienen que luchar por $140,000 de sueldo? ¿Acaso estará bien repartida las platas en Chile?… todos quedamos medios atónitos con la sorpresiva pregunta del viejo y nadie lo pescaba. Después, de hablar y hablar, empezó a establecer una discusión (no pelea) con una persona que decidió responderle, y estuvieron N rato mientras salían tallas y chistes entremedio que hacían que me riera un rato. En verdad, jamas pensé que alguien que estuviera bajo los efectos del alcohol (pfff) pudiera hacer que la gente participara de su conversación, y mas aun, hacer pasar un momento agradable.








