Resulta que después de revisar mi blog, donde encontré algunos post que escribí hace algún tiempo como este, o también meditando un post del Kiosko Bloguero que habla de los sedentarios que somos, y además, revisando el panorama que veo en las micros me sucede lo siguiente. Hablare de dos temas sin mucho que ver uno del otro pero que son creo yo de importancia.
Puta que somos flojos en Chile. Y me incluyo, por que hago muy poco deporte. Lo que mas hago durante el día (y me obligo a hacerlo), es caminar lo mas que se pueda. Es que me relaja N y me ayuda a pensar un poco. Camino, camino y camino sin parar… incluso cuando el micrero me deja lejos, yo ni reclamo y camino lo mas que se pueda. Lo máximo que he caminado es de mi casa (en Maipú, cerca de Olimpo con Nueva San Martin, para los que ubican) a el Paseo Ahumada, después en esa misma caminata fui al parque O’higgins, y después a Estación Central… y realmente mi caminata duro como 4 horas. Es como mi logro máximo en ese aspecto.
Después de este preámbulo, quiero decir lo exageradamente floja que es la gente. No cabe duda que el Transantiago no es beneficioso para la tercera edad, y comprendo que les a costado mucho movilizarse bien y cómodamente. Pero, la gente joven y no tan joven (y cuando hablo de joven y digo de 55 años para abajo), y se ve que pueden caminar, reclaman una enormidad cuando el chofer no les para donde quieren. Puta que son flojos y flojas. Los dejan mas o menos a una simple y misera cuadra, pero casi ahorcan al chofer por que no los dejo donde querían. Y lo mas gracioso, es que, muchas veces, el chofer no tiene la culpa, ya que los deja en el paradero que debe ser y no donde la gente quiere. Ayer una señora en la 401 gritaba “La puerta, te estay pasando en los paraderos”, y claro, miro hacia afuera y estábamos en la 3 pista y lejos del paradero que le correspondía. O sea, no seamos cómodos. Mas encima, la vieja va a donde el chofer, lo subió y lo bajo a garabatos. Y saben, yo que el chofer la mando a la cresta y no la pesco no mas.
Lo otro que quería hablar, es de los asientos destinados para discapacitados, tercera edad y embarazadas. Es que desde que salio el Transantiago, las viejas y no tan viejas (y aunque hay viejos también, pero en realidad el 99% son viejas las que joden), se sientan en los famosos asientos naranjos (y que no son precisamente para ellas), y se creen con la patudes de que nadie las puede sacar de ahí por que son mayorsitas… adonde la vieron. Pero es que tienen que ver la cara que ponen cuando ocupan esos asientos, como de enojadas, y miran para afuera para que cuando se suba una anciana o alguien que realmente lo necesite, no se los pidan a ellas. Y si no les das el asiento te miran mas feo aun. Es que son muy care’ raja. Saben, yo no ocupo esos asientos naranjos aunque la micro este totalmente vacía, o si son los únicos asientos disponibles y yo el único wn parado. Hay que crear cultura, y esas viejas están lejos de tenerla. Y adicionalmente, me importa una mierda que se suba una persona con bolsas (que me importa a mi que vengan de compras?), del trabajo, cansada, etc… jamas les daré el asiento, ya que solo lo haré si son embarazadas, discapacitados o ancianos. Y hago el llamado a los escolares, que tampoco den el asiento, por que todos, absolutamente todos tenemos el derecho a sentarnos y permanecer ahí hasta que se nos plasca, o hasta que se suba una persona que lo necesite, y no precisamente una cincuentona que viene del Mall y cargada de bolsas.
Eso, saludos y mucha suerte.
Antes que todo, me carga CQC así que no vinculen la frase con ese programa. Resulta que nosotros somos muy poco atinados con las frases que lanzamos a veces, incluso con las preguntas que formulamos en situaciones particulares. Nos falta pensar un poco y después lanzar lo que queremos decir. Conste que no soy capo en Lenguaje, ni en gramática ni nada por el estilo, pero no hay que ser inteligente para darse cuenta que somos los campeones mundiales de la frase weona. Se que el tema es tocado, pero lo hablare igual.
Alejándonos de los periodistas, nos tenemos a nosotros mismos. Y lo peor es la entonación y la cara con la cual formulamos la frase o pregunta. Siguiendo con las típicas: subir para arriba, bajar para abajo, entrar para adentro, salir para afuera, ¿Llegaste?, ¿Te caíste?, ¿Te duele?, ¿Tai’ llorando?, ¿Te cortaste el pelo?, ¿Te teñiste el pelo?… y un montón de frases mas que cuando te las dicen o preguntan, dan ganas de contestarle de manera de seguirle la pregunta weona: “¿Te caíste? - Nooo… como se te ocurre, me tire al suelo para recoger una tritón”; “¿Te cortaste el pelo? - Nooo, me creció la cabeza”; “¿Llegaste? - No, todavía estoy allá”. Y si uno es sacador en cara y le gusta tratar de weon al otro, le agrega a cada respuesta la frase mas humillante de todas: “Tan aweonao que eres!”.
Antes de comenzar, hace algunos meses trabaje en un supermercado nuevo, que antes de que saliera en Chile ya habían locales en algunos países de Latinoamerica. Bueno, el asunto en si es que a mi
Con esta introducción les pregunto: ¿Que pasaría si las leyes laborales fueran justas y equitativas?. O mejor aun, ¿Que pasaría si estas leyes realmente se cumplieran?. De seguro, estaríamos trabajando de buena gana, con horarios respetables, no haciendo horas extras que en muchos casos son excesivas, buenos salarios, seguridad óptima en el trabajo, y por sobre todo, habría por obligación jefes humanistas que por alguna vez se pondrían en el lugar del otro. Falta mano dura a las empresas multinacionales que abusan de la gente que necesita trabajo y tienen que muchas veces aceptar el que sea. Eso es abuso, falta de humanidad, y falta de respeto, y se que nunca se arreglara este problema, pero tengo la esperanza de que algún día podremos todos los chilenos trabajar seguros, con buenos salarios, y por sobre todo, con horarios acordes. Por estos y sobre todas las cosas, detesto los Mall (y toda empresa que cierre hasta tarde), principales causantes de que la las 00:00 hrs. haya gente aun en micros regresando a sus casas, y peor aun ahora con el Transantiago. Y por eso, cuando ustedes vayan al Mall a las 10:00pm, sepan que están haciendo trabajar a personas en horarios insólitos para un obrero. Se que el tema es tocado, y que puede haber casos peores, pero tengo me da rabia saber lo que el pueblo vive día a día. Por eso, vivan los sindicatos, vivan los trabajadores esforzados, y modifiquen los horarios de los Mall (y derivados) de nuestro país.








